Alicia decía que la gente es buena. Y yo, que soy su fan más incondicional, nunca he querido contradecirla. Es más, he querido contagiarme de su positividad y su experiencia… Pero, siento decirlo, la gente muchas veces es un asco.
Esta mañana un hombre aparcaba su coche y el de detrás, esperando más de lo que le gustaría por lo complicado de la maniobra, ha comenzado a pitar. Cuando finalmente ha podido pasar y ha estado a la altura del primer conductor, le ha echado una mirada de auténtico odio. ¿Qué pretendemos cuando lanzamos esas miradas? ¿Realmente somos capaces de desarrollar ese animadversión hacia alguien solo porque nos ha hecho esperar un minuto? El hombre y la mujer al volante son muchas veces los seres más capaces de odiar, enfadarse y buscar broncas. Conducir nos crispa los nervios, dirían algunos. Pero no es solo el coche. También somos egoístas, egocéntricos y violentos en otras muchas ocasiones.
Hace dos semanas eran las fiestas en mi localidad. Algunos jóvenes hacían botellón debajo de mi ventana y algún vecino desesperado les pidió que bajaran el tono. “Mamón, gilipollas, te vas a enterar!!!!!” y empezaron a chillar canciones horrorosas. Después rompieron todas las farolas y algunos bancos.
Unos jóvenes queman vivo a un indigente, un chaval mata a puñaladas a otro, hombres que matan a sus mujeres, niños que crucifican a gatos para ver el resultado, empresarios que estafan a sus clientes y les dejan arruinados… Estos sean quizás los extremos, pero veo el odio y la agresividad en todas partes: Las juntas de vecinos, las riñas de los padres en los colegios, la gente que sale a empujones del metro, la violencia en el fútbol… la propia inquina y mezquindad que veo en los políticos de nuestro país. Son comportamientos también del ser humano, tan comunes y tan frecuentes como venenosos.
Las personas tienen un extraño sentido de su protección y de su persona, una especie de alerta maligna que les hace atacar al adversario para defenderse o para prosperar más. Es verdad que algunos tienen este sentido más desarrollado, otros a lo mejor lo tienen “domado” por la educación y otros, sencillamente, no tienen ningún escrúpulo. Pero creo que todos tenemos este gen del odio y del egocentrismo que hace el mundo un poco peor, que nos hace olvidarnos de que los desconocidos son también seres humanos con sentimientos, con los mismos derechos, aunque YO – la persona más importante del mundo – no les conozca.
La foto es de wikimedia.org
Gran texto. No muy largo pero sí muy real y muy explícito.
Si cierto era todo lo que decía Alicia en aquel texto (gracias al cual yo conocí este genial blog), no es menos cierta esta parte más oscura, más venenosa, el yang que contradice al yin.
Todo eso, lo bueno y lo malo, está dentro de las personas, como animales que somos. En mayor o menor medida, pero dentro de todos nosotros. Lo importante es, como dice el texto, “domar” la parte negativa con la educación y la empatía, y tratar potenciar la parte positiva para poder realizarnos personalmente, y poder ayudar a los demás.
Aún así, siempre habrá circunstancias externas y sociales que nos enfrentarán unos a otros, de forma directa o indirecta. Y es que para eso está montado precisamente el “chiringuito”, para que unos ganen gracias a que otros pierdan.
Ese, creo yo, es el gran problema de la sociedad y el que habrá que atajar para que podamos vivir todos juntos sin tener que “matarnos” unos a otros constantemente. Para mitigar ese gran problema es para lo que existe gente tan buena como tú, Vir.
Y es que no es todo malo. Ni tampoco todo bueno, lamentablemente.
Enhorabuena por el texto.
Un saludo.
Uff… menudo desayuno, creo que se me ha atragantado la manzana…
Me has dejado muerta, sin poder opinar. El caso es que me he acordado de un artículo que leí este fin de semana y que rompre esos esquemas: un artículo sobre dos hijos (no dos hermanos), el padre de uno mató al padre del otro. Muchos años después intentan reconciliarse – algo casi inimaginable. El primer acto prueba de que la gente es mala (cuando matas siempre se trata del hijo o padre de alguien); el segundo acto prueba de que la gente es buena (con fuerza de voluntad, el bien es reconciliable).
http://www.elpais.com/articulo/portada/padre/Escobar/mato/elpepusoceps/20100516elpepspor_12/Tes
No te creas, Filósofo, yo también soy bastante bicho…, como todos, aunque inmendiatamente después me dé cuenta de lo absurdo de una conducta que no consigue solucionar ningún problema.:)
The Amyloidosis Foundation estimates that approximately 3,000 people are diagnosed with amyloidosis each year in North America and that blood cancers overall have increased more than 40% in the last decade.