3 nuevas campañas de ONG que me han gustado y por qué

En estos tiempos de crisis los valores sociales y solidarios se ponen en entredicho. Se me pone la carne de gallina al pensar que muchos están dispuestos a renunciar a ciertos derechos civiles y a la lucha por los derechos humanos con la excusa de que cualquier recorte está justificado por la necesidad de salir de esta aplastante crisis económica. Que eso de la solidaridad y los derechos civiles está muy bien para tiempos de bonanza, pero que cuando no hay, pues no hay, y lo primero es salir de esta situación y después ya pensaremos en cosas como la gente que pasa hambre, la que no tiene hogar, la que no puede ejercer los mismos derechos que los demás por su origen social, étnico o nacional… o por su orientación sexual o religiosa. Y se nos olvida que precisamente lo que tenemos que tratar de salvaguardar es el sistema de bienestar y protección, que el proteger a los más vulnerables debería ser la principal prioridad en tiempos de crisis…

En fin, que dicho esto, sigo atenta a lo que hacen las personas y organizaciones que no cesan en su lucha, que incluso la tienen que intensificar con menos medios, y últimamente he visto varias campañas geniales con las que comulgo y que, con un pequeño granito de arena, quiero ayudar a difundir.

1. La primera es de la organización Acción contra el Hambre. Con un mensaje sencillo que nos invita a la reflexión y me recuerda a aquella de hace tantos años de Danone “Aprende de tus hijos”. Porque, sea o no sea un valor innato y universal, enseñamos a nuestros hijos a compartir lo que tienen. Pues eso, aprende de lo que enseñas.

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2. La segunda es “La lotería de la vida” de Save the children. Con un juego creativo y un diseño muy atractivos, me ha hecho recordar algo que mi padre siempre me decía de niña: que cuando viera las cosas un poco negras, recodara que solo por nacer donde lo hice ya me puedo considerar afortunada. Hoy lo veo de otra forma, más como trata de hacernos ver la campaña, como que es una gran injusticia el que existan tantas diferencias entre lo que una persona puede ser, hacer o incluso sentir solo por su lugar de nacimiento…

 

 

 

 

 

 

 

 

3. La siguiente es esta campaña de Ongawa (antes Ingenieros sin fronteras), una acción de sensibilización en la calle, para recordarnos que el 40% de la población mundial carece de acceso a inodoros y a sistemas básicos de saneamiento. Me gusta porque, aparte de llamativa y diferencial, llama la atención sobre algo básico que jamás me había llegado a plantear: que el problema de los saneamientos es un problema ambiental y humano muy grave…

¿Qué os parecen?

Valores de portada

Esta mañana, al entrar en mi webmail de yahoo, me encuentro la siguiente noticia en portada del site: “La espeluznante transformación del niño del sexto sentido“.

El artículo (¿?) comienza con “Tras ver estas imágenes es inevitable preguntarnos ¿qué le ha pasado a Haley Joel Osment? Aquel niño que prometía una carrera envidiable, aquel que mantuvo en vilo a medio mundo con su actuación en ‘El sexto sentido’, ¿qué fue de él? ¿Qué pasó con su carrera? Y principalmente, ¡¿cómo ha acabado con este aspecto?!” Y sigue con un par de fotos del actor de niño y el joven de ahora. Aunque después hace una cierta alusión a la carrera profesional del joven y su vida personal, lo que tanto espanta (“espeluznante”: terrorífico, que causa miedo) a la autora es el aumento de peso de Haley, como corrobora el hecho de que termine el artículo con una foto de Val Kilmer “luciendo tipazo a la orilla del mar”.

Estoy prácticamente segura de que esta habrá sido de las noticias más leidas hoy en esta página, no es fácil resistirse a tan atractiva información con semejante titular. Y me cabreo. Por superficial, por malvado, por tonto. Ni siquiera sé qué quiero decir. Quizás mi reflexión es tan vanal como la propia noticia que la motiva, pero estando rodeada de tanta gente que intenta hacer cosas por un mundo mejor este tipo de cosas me deprimen. Ese morbo innato en la mayoría, esa avidez por lo sórdido, ese exceso de atención a lo ajeno…Y cómo muchos periodistas, blogueros o comunicadores lo alimentan.

También es verdad que cada uno podemos elegir qué leer o no (¿o quizás no lo es al fin y al cabo?), que hay tantos gustos en el consumo de información como en el resto de cosas, que hay que respetar y todas esas cosas. ¿Y qué? No puedo evitar que me parezca horrible, que me avergüence que estas cosas despierten interés, que se hable sin piedad, criterio ni conocimiento del aspecto físico de una persona como prueba de su situación personal o incluso moral… Que esté en portada de uno de los sites más visitados de España…

15M, 17A o lo que sea… A favor de estar en contra

En memoria de la inocencia perdida ayer por @jonascandalija y @lidiaucher

Desde hace unos meses los ciudadanos y ciudadanas están en la calle, protestando, manifestándose, haciéndose oir en lo que no les gusta, apoyando todo aquello que creen que es justo. El 15M inició una “moda” que parece que se está convirtiendo en tendencia y que encuentro francamente saludable: la de movilizarse contra lo que crees que no está bien. Y hoy en día son muchas las cosas que no están bien.

Mientras muchos desde medios de comunicación, o desde otros rincones de los múltiples que tiene la propia ciudadanía, están en contra y arrementen contra lo que no entienden o amenaza sus intereses, yo solo espero que esta “moda” se convierta en costumbre.

Muchos en mi entorno dicen que lo de la manifestación laica de ayer, haciéndola coincidir que la JMJ, fue “solo ganas de provocar, de no estar en paz”. No, señores y señoras, la manifestación de ayer y las anteriores son ganas de expresarse, son ganas de replicar ante ideologías, políticas, leyes o lo que sea. Son ganas de evidenciar formas de pensar y de intentar cambiar lo que no nos gusta. Puedes no coincidir con ellos, pero esto no puede ser malo. Porque si hay un argumento  a favor de la visita del papa, un interés espiritual o económico (leáse, los comerciantes, por ejemplo), siempre va a existir también otro en contra, de lo que éste representa, de su ideología o del gasto que supone la visita. Y así va a ser toda la vida. Lo bueno es que ahora tanto unos como otros quieren hacerse oir y sienten su derecho a expresarlo.

Lamentablemente, es demasiado frecuente que cuando se junta tanta gente, sobre todo si hay ideologías encontradas, también aparece lo malo. Y eso “malo” es lo que hay que aprender a controlar. “Lo malo” es la intolerancia, la falta de respeto al otro, la respuesta violenta de algunos, del “bando”o del color que sea. Y luego, además de “lo malo”, está “lo peor”. Y para mí, sin duda, “lo peor” de muchas de las concentraciones desde el 15M y sobre todo de la de ayer-17A – es la actuación de la policía: porque me tocó en lo más hondo, en la gente a la que conozco y en la que confío, con la que he trabajado, a la que respeto y admiro. No me atrevo a hacer referencia a “toda la policía”, pero sí a una actitud generalizada en los cuerpos de “seguridad” del Estado. Leed estos dos testimonios, de dos grandes personas, de dos grandes amigos, de dos grandes profesionales de cómo ayer, la policía no solo no garantizó sus seguridad, sino que vulneró sus derechos… No diré más, porque ya lo han expresado muy claramente dos de sus protagonistas. Estoy llena de rabia:

El lado oscuro de la ley

Los palos gratis de la poli