La que está liando Sarkozy con su expulsión de gitanos de Francia… y aquí no pasa nada. La UE amenaza, supongo que con una intención disuasoria, pero al final se queda en nada. Nadie se atreve a hacer nada. La política es así. Algunos países, como el nuestro, tal vez se sienten en deuda por favores públicos del pasado y por otros que seguro que no sabemos. Otros, simplemente, no quieren problemas. Nadie quiere un enemigo como Francia.
Otros más sabios, más informados y con más argumentos que yo, ya han expresado su rechazo, incluido el reciente príncipe de Asturias Alain Touraine o José Manuel Fresno, quien, en este artículo, explica perfectamente no solo lo injusto sino también lo ilegal de las medidas del presidente francés.
Pero hoy, como una bofetada, he desayunado con la siguiente noticia: La mitad de los españoles no ven mal la expulsión de los gitanos rumanos (encuesta de ABC). Es el peor desayuno que he tenido en mucho tiempo… Yo no sé si tengo la suficiente habilidad para explicar con palabras y argumentos, para intentar convencer a nadie. Tampoco lo pretendo. Tan solo que no he podido dejar de acordarme de los gitanos que conozco, de Sara, de Ángel, de Susana, de Isabel, de José Eugenio… y se me ha caído el alma al tratar de imaginar cómo deben sentirse ellos al leer noticias como estas. Ellos, que luchan cada día para que ser gitano deje de ser un estigma para muchos. ¿No entienden los que están a favor de la expulsión que cada gitano y cada gitana es una persona que lucha, siente, vive lo mejor que puede? ¿lo mejor que sabe? Como yo. Como él.
Ángel, Sara, Susana, Isabel, José Eugenio. Lo siento. Perdonad nuestro egoísmo, nuestra falta de visión, no os dejéis desanimar. Seguid siempre adelante.
