
- Oye, oye – me llama el vendedor de La Farola cuando paso por delante
Me paro, me acerco.
- Dime
- Do you speak english?
- Yes I do
A partir de aquí la conversación prosigue en un idioma que no es el suyo ni el mío.
- Siempre te llamo y nunca te paras
- Claro, porque me llamas todos los días (…)
Me llama cada tarde cuando salgo de trabajar y yo le veo en mi camino hacia el metro, y le sonrío pero no me paro. Don´t know why.
Hoy sí, me paro y le dejo que trate de caerme bien para ver si le compro un periódico. Le dejo porque lo consigue. Me cae bien. Es simpático, sonríe. Es amable e inteligente. Y al final es tan interesante que acabo por hacerle una entrevista.
Se llama Prince- “like Felipe”- tiene 25 años y es de Nigeria. Llegó a Madrid hace cinco meses y no entiende apenas castellano, así que no sabe cuál es el contenido del periódico que vende. “Léetelo, así me lo cuentas.”
En Nigeria, Prince estudió Derecho. Pero no hay trabajo. Aquí, con lo que saca de La Farola, le da para pagar la vivienda y comer. Pero es un trabajo duro, dice. Como todos, le respondo. Ya, pero en este trabajo la gente a veces te mira mal. “No nos lo tengas en cuenta”, le digo, a modo de disculpa por todas las veces que no me he parado.
Para terminar, le pido permiso para que nuestra conversación sea una entrevista y le pido que le sonría a mi cámara. “Otro día” , creo que tiene reparos. Para terminar, le arranco una confesión: “Yo también quiero entender el Mundo”.